Herramientas para el estudio bíblico

estudiando1Algunas herramientas básicas recomendadas para su estudio bíblico personal. Damos por descontado que ocupa parte de su tiempo en la oración y comunión con Dios, pues sin esto su estudio será estéril.

  1. Biblia Reina Valera, Revisión 1960.
  2. Biblia Reina Valera, Revisión Contemporánea.
  3. Biblia, Traducción en Lenguaje Actual (TLA).
  4. Concordancia, por James Strong.
  5. Diccionario de la lengua española. Se recomienda El Pequeño Larousse Ilustrado. Si no sabe o no comprende el significado de las palabras no podrá avanzar mucho en su estudio.
  6. Si su lenguaje primario es el inglés, un Diccionario Inglés – Español, Español – Inglés.
  7. Nuevo Diccionario Bíblico Certeza.
  8. Un Comentario Bíblico de alguno de los siguientes autores Matthew Henry, Merrill F. Unger o Henry H. Halley.
  9. Comentario Bíblico Histórico Ilustrado, por Alfred Edersheim.

Nota:

Para iniciar su estudio bíblico empiece por los evangelios, recomendamos empezar por el de San Juan, luego consulte con su pastor para que el determinando su tiempo de ser cristiano, su madurez (en todos los sentidos) y responsabilidad pueda indicarle el camino apropiado.

El estudio bíblico personal en casa, requiere disciplina, oración, meditación, paciencia y largas horas de estudio, este estudio se hace toda la vida de nuestro peregrinaje. Otra opción es asistir a una institución acreditada.

Instituciones recomendadas (Texas):

  1. Seminario Teológico Fuller.
  2. Cristo para las naciones.
  3. Seminario Teológico de Dallas.

Despedido

por Dr. Manolo Urrutia.

DESPEDIDO; una persona de los medios televisivos hispanos en USA fue despedido inmediatamente después de un comentario de los que estaba acostumbrado hacer en la programación. Pensó hacer un chiste PERO no midió las consecuencias de hacerlo hacia una persona de autoridad.

Eso enseña una sola cosa y es que se debe de respetar la autoridad. La Biblia enseña ello y ahora esta persona que faltó el respeto deberá asumir las consecuencias y deberá aprender a ser más respetuoso de las autoridades puestas por Dios. APRENDE, toda autoridad está donde está por que Dios lo permite y se les debe respetar.

«Sométase (respeten) toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Romanos 13:1). CONGREGATE.

Los diez mandamientos

Primera Parte

Introducción.

Los diez mandamientos son principios permanentes y no admiten excepciones (ver Mateo 5:21-27). Muchos países han elaborado su código legal a base de estas normas y constantemente estos mandamientos están en prueba de fuego en los tribunales del mundo. Estos mandamientos siguen representando el fundamento de la ley natural de la ética humana. Seguir leyendo «Los diez mandamientos»

Nuestros primeros fracasos

mario_vegapor Mario Vega

En 1982 comenzó a llegar a El Salvador el libro del Pastor Cho “La Cuarta Dimensión.” Poco tiempo después llegó el libro “Los grupos familiares y el crecimiento de la iglesia”. A través de esos libros nos enteramos que en Corea del Sur existía una iglesia extraordinariamente numerosa. No obstante, en esos libros el Pastor Cho no habla claramente del sistema celular. Quedaban muchos cabos sueltos.

Las bases bíblicas mencionadas en los libros nos persuadieron que ese era el camino correcto y, así, hicimos varios intentos de trabajar con células, alrededor de tres, que terminaron fracasando. Hoy, en la distancia, puedo mencionar las razones por qué esos intentos no tuvieron éxito:

  1. Los líderes no tenían ningún entrenamiento. Fueron los creyentes más avanzados los que hicieron ese rol pero no recibieron ninguna instrucción; solo una fuerte motivación para el crecimiento numérico.
  2. Las reuniones no tenían equilibrio. El énfasis era el evangelismo. No había un equilibrio con el discipulado.
  3. No había lecciones para las reuniones, cada persona enseñaba lo que se le ocurría.
  4. No teníamos una conceptualización del trabajo celular. Ni siquiera teníamos una definición básica de célula.

En la actualidad tengo claras las razones de nuestro fracaso, pero, en esa época, no entendíamos por qué algo que parecía tan bueno y que se hacía con todo el corazón no daba los resultados esperados. Lo bueno de todo es que a pesar de no tener éxito no decayó nuestro entusiasmo. Ese es el valor principal que se puede rescatar: no darse por vencido si sabemos que las cosas son acordes a la Biblia.