La lealtad

La lealtad es un distintivo de los hijos del reino de Dios, por lo tanto los desleales pertenecen al reino de las tinieblas.

La lealtad implica compromiso, obediencia, sujeción, fidelidad. Los desleales no conocen esos términos sino que como en el caso de Tobías del libro de Nehemías tratan solapadamente o abiertamente de descarrilar (frenar, destruir, etc.) la obra de Dios, influenciados por los espíritus de las tinieblas o demonios.

Tú lector o lectora ¿Eres fiel?

La revelación de la honra

Hay niveles y medidas de autoridad en el Reino. Usted tiene que discernir el nivel de autoridad de la persona, o se familiarizará con ella, pensará que es igual a ella, y la menospreciará. Por ejemplo: Los padres se convertirán en amigos de sus hijos y los hijos comenzarán a pensar que ellos son igual que sus padres, y ya no los honrarán.

La revelación de la honra produce un gran impacto. Si usted honra a un profeta, entonces la unción, gracia y favor sobre la vida de él, vendrá sobre su vida.

A través de la honra usted tendrá acceso
a lo que esa persona carga en el espíritu.

Usted no necesita esperar que un apóstol le imponga manos y le imparta. Eso comienza en las manos suyas.

La honra coloca una demanda
sobre lo que una persona carga.

Una vez que usted entiende y tiene revelación de los principios de la honra, debe trabajar ese principio y demostrar honra a aquellos que están por encima del nivel suyo.

Fuente: El Rey Jesús.

Predicador

‎PREDICADOR. (Del gr. keryx, heraldo, el que comunicaba al pueblo las noticias del reino). Orlando E. Costas (1942–1987) señala: «Entre las múltiples responsabilidades del pastor, la que tiene mayor prioridad es la predicación. El énfasis que se le dio a la predicación en la liturgia protestante a partir de la Reforma, hizo que ésta se convirtiera en la tarea más importante encomendada al pastor. De ahí que, en la mayoría de las iglesias protestantes, la eficiencia de un pastor se mide gen. por su éxito como p.» Según J.A. Broadus, los requisitos personales del p son: una vida de santidad, dotes naturales, amplios conocimientos generales y de la Palabra de Dios, y habilidad para preparar y presentar el sermón.

Fuente: Deiros, P. A. (2006). Preacio a la Edicion Electronica. En Diccionario Hispano-Americano de la misión. Bellingham, WA: Logos Research Systems.

El principal mandamiento

«Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento». (San Marcos 12: 30; RV 1960).