Lo flojo causa accidentes

avióndestrozadoVeía un programa sobre las «Cajas Negras» de los aviones que son dos grabadoras estas graban las conversaciones de los pilotos y la torre así como detalles de altura, velocidad, etc., de la de la nave.

En un avión tres tornillos flojos de la cola empezaron a producir vibraciones que no fueron detectadas a tiempo y eso produjo que la cola del avión se desprendiera y se despedazara la nave muriendo sus ocupantes.

Eso se hubiera podido impedir con tan sólo apretar los tornillos. Así en la vida espiritual si dejas que se «afloje» tu comunión con Dios, habrá accidentes.

Pastor Manolo/JISL

«Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.» (Apocalipsis 2:5)

El optimismo

optimistaEs necesario e importante ser optimista, ¿Cuál es el punto? El punto es este: uno decide o escoge ser una persona alegre o feliz, podemos decir que tanto la alegría como el optimismo son una elección, veamos que dice La Biblia al respecto: “Regocijaos en el Señor. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). Si usted lee detenidamente este verso puede ver que nos invita repetidamente a gozarnos en Dios, pero deja claro que la decisión y elección es nuestra.

Las personas alegres, felices, contentas tienden a ver las cosas bajo el aspecto más positivo. Son entusiastas, tienden a tener menos problemas de salud y cuando padecen suelen salir más rápidamente de sus problemas o sobrellevan sus problemas apropiadamente. Además suelen ser personas emprendedoras, aceptan retos y trabajan con perseverancia para alcanzar sus metas o las metas corporativas. Las personas que han aprendido a regocijarse son menos críticas o mordaces.

Así que la invitación de hoy es: decídase a ser feliz, decídase a ser una persona alegre, positiva, optimista y su entorno cambiará favorablemente, tanto para usted como para los que le rodean.

La elección es de usted.

La imagen que acompaña a esta reflexión la tome prestada de un amigo de la Preparatoria. Pr. Enrique Juárez.

Dependiendo del Don de la Palabra—La Biblia

Oh, ¡Cuánto se necesita decir acerca del uso de la Biblia en la predicación! Depender del Espíritu Santo en este punto significa creer de todo corazón que “toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16), creyendo que “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:21), y teniendo una gran convicción que las palabras de la Escritura “no enseñan con palabras de sabiduría humana, sino con las del Espíritu” (1 Corintios 2:13). Allí donde la Biblia es estimada como la infalible Palabra de Dios, la predicación puede florecer. Pero donde la Biblia es considerada como un mero registro de valioso discernimiento religioso, la predicación muere.

Pero la predicación no florecerá automáticamente ahí donde la Biblia se crea infalible. Entre los evangélicos de hoy día, hay otras maneras efectivas de socavar el poder y la autoridad de la predicación bíblica. Hay teorías subjetivas del conocimiento que menosprecian la revelación proposicional. Hay teorías lingüísticas que cultivan una atmósfera exegética de ambigüedad. Hay una clase de relativismo cultural popular que permite a las personas hacer caso omiso impertinentemente de enseñanza bíblica incómoda.

Allí donde esta clase de cosas se enraízan, la Biblia será silenciada en la iglesia, y la predicación se tornará un reflejo de asuntos corrientes y de opiniones religiosas. Seguramente que no fue eso lo que Pablo quiso decir a Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra…”

La Palabra. Eh ahí el foco. Toda predicación Cristiana debe ser una exposición y una aplicación del texto bíblico. Nuestra autoridad como predicadores enviados por Dios crece o disminuye con nuestra alianza manifiesta al texto de la Escritura. Digo “manifiesta”, porque hay tantos predicadores que alegan estar haciendo una exposición aun cuando no basan sus afirmaciones explícitamente—“manifiestamente”—en el texto. Ellos no muestran con claridad a su audiencia que las afirmaciones de su predicación provienen de palabras específicas, verificables, de la Escritura que la gente puede ver por sí misma.

Fuente: Piper, J. (2004). La Supremacía de Dios en la predicación (pp. 42–43). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.

La bendición profética.

BENDICION. Otorgamiento de beneficios espirituales, espirituales a través del evangelio, con el deseo de todo bien para las personas o cosas que son objeto de la misma. A veces se refiere a las palabras que se utilizan para pronunciarla.

BENDICION. Bien decir, hablar bien de una persona o cosa. El término hebreo es barak y se utiliza en dos sentidos. Por un lado, “el menor es bendecido por el mayor” (He. 7:7). Este acto en que la persona que bendice es superior a la bendecida, supone un beneficio para esta última que le vendrá más allá de las simples palabras o, por lo menos, un privilegio. Así, Dios bendijo a Abraham (Gn. 22:17). Por el otro, el menor puede “bien decir” del mayor, en cuyo caso este último lo que recibe es alabanza. Así, el siervo de Abraham bendijo a Dios (Gn. 24:27). Otro uso consiste en expresar con la palabra el deseo de que Dios beneficie, sea propicio o prospere a una persona. David “bendijo al pueblo en el nombre de Jehová” (1 Cr. 16:2). También se usa la palabra para expresar acción de gracias. Los beneficios de Dios concedidos al ser humano son una b. A los creyentes Dios les ha bendecido “con toda b. espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Ef. 1:3). Por lo cual éstos bendicen al “Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (1 P. 1:3).

¿Qué es una bendición profética?

La bendición profética es una declaración hablada que alguien con autoridad espiritual pronuncia sobre la vida de una persona. Las palabras de la bendición tienen el poder de controlar y dirigir la vida de la persona sobre la que se ha pronunciado la bendición.

Esta bendición se da a través de los pastores sobre el pueblo, mentor sobre discípulos, padres sobre hijos/nietos, está dará lugar a una realización espiritual mayor y dará lugar a la prosperidad emocional, relaciona, física y material.

Nota: La bendición profética difiere de la bendición sacerdotal.