Los que tienen pasión tienen un corazón de siervo y un ardiente deseo de buscar a Dios.
Jesús fue una persona apasionada. Mira su pasión y el celo mostrado en el siguiente escenario.
«Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.»(Juan 2:13-16). Seguir leyendo «No hay nada como la pasión»




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