En auge el ateísmo.

atheoLa tendencia a pensar que se puede llevar a cabo una vida plena y feliz sin la necesidad de apelar a las creencias religiosas es la base del activismo entre los ateos.

En España y América Latina -regiones fértiles para la espiritualidad o religiosidad- el movimiento hacia el raciocinio, el conocimiento empírico y el escepticismo están tomando más vuelo día a día.

Se sabe de varias organizaciones ateas que anuncian su presencia con actividades llamativas y sectores de intelectuales empiezan a «destaparse» y manifestar su afiliación a esta nueva doctrina.

Por lo que podemos observar se presenta un gran desafío para la proclamación de la palabra de Dios. Pues aunque vemos la construcción de grandes megaiglesias, debemos redifinir nuestra estrategia de evangelización y adoctrinamiento de los nuevos convertidos.

El Llamamiento Divino Al Ministerio

Un llamamiento divino al ministerio es un requisito para cumplir con el ministerio cristiano. Es lógico esperar que Dios, un soberano, eligiera sus propios siervos y los enviara como sus embajadores. En el Antiguo Testamento vemos que Dios llamó a los profetas. Por eso, tenemos razón para esperar que en la dispensación presente él hiciera lo mismo. Nadie tenía derecho a meterse en el oficio de profeta. Dios dijo: «El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no he mandado hablar, o que hablase en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.» (Deut. 18:20) También Jer. 23:30 dice; «Yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras.» Vea también Jer. 1:4-10. La confirmación de esto se ve al considerar lo siguiente:

(1). Los pastores en el Nuevo Testamento son nombrados como los elegidos de Dios. Es obvio en cuanto a los apóstoles y los setenta pero se ve en cuanto al ministerio en general. Los ancianos de Éfeso fueron puestos por el Espíritu Santo. (Hechos 20:28) Arquipo recibió su ministerio del Señor. (Col. 4:17) Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo. (Hechos 13:2)

(2). El ministerio es un regalo de Dios, dado a la iglesia. «El mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo.» (Efesios 4:11-12). Los dones para este ministerio son otorgados por Dios y los hombres están enviados a su obra por Dios mismo en respuesta a las oraciones de los santos. Vea Romanos 12:6-7, Lucas 12:1-28)

(3). La naturaleza de la obra, como se implica en los términos que se usa al designarla, requiere un llamamiento divino. Se llama «embajadores de Cristo» que quiere decir que hablan en su nombre. Son sus mayordomos, encargados de llevar el evangelio a los demás. Seguir leyendo «El Llamamiento Divino Al Ministerio»

El poder de la fe.

Estimados amigos, recibí la siguiente reflexión de parte del pastor Manolo Urrutia de Ministerios Cosecha de San Francisco California:

El poder de la fe.

«Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos». HEBREOS 11:1

Estimados hermanos y amigos la fe es lo que nos lleva a realizar cosas que parecen locura a la mente natural, sin embargo cuando Dios habla a nuestros corazones y nos inspira en algún proyecto, al principio nos puede resultar difícil y absurdo sin embargo mientras mas Dios nos va presionando a que actuemos y la fe entra en acción, es cuando nos damos a cuenta que logramos el propósito de Dios.

El capitulo 11 de hebreos esta lleno de personas normales hasta cierto punto, hasta el punto en que Dios les hablo o inspiro para hacer algo mucho más allá de sus fuerzas naturales y humanas; se convirtieron entonces en personas que sobre pasaron los limites de sus propias fuerzas para llevar acabo una empresa imposible para los hombres, posible para Dios.

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No solo hay que decir que se es sino serlo realmente.

Como señala el título de esta entrega, no es suficiente decir que se es cristiano nacido de nuevo, no basta con decir o aparentar, hay que serlo realmente. Las obras (acciones) deben manifestarse en nuestras vidas como un producto de la salvación que hemos recibido por gracia (un favor de Dios). Seguir leyendo «No solo hay que decir que se es sino serlo realmente.»