Hacia adelante

2012-01-15 08-59-58.006Por Enrique Juárez.

No podemos triunfar o alcanzar las promesas de Dios recordando el pasado constantemente, bueno o malo, haciéndole altar al mismo o lamiéndonos nuestras heridas. La carne, el diablo y sus agentes siempre van a querer obstaculizar nuestro progreso, y hacer que nos enfoquemos en las glorias y derrotas pasadas. O en las circunstancias presentes.

Por el contrario el Apóstol Pablo nos invita en la palabra de Dios (La Biblia) a olvidar las cosas pasadas, a mirar hacia adelante con fe y esperanza, a seguir caminando y luchando para alcanzar el premio (la recompensa) que Dios ha prometido a los que creen en Él.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

¡Ánimo!

La zorra y las uvas

lazorraylasuvasLa zorra y las uvas (Αλώπηξ και βότρυς) es una de las fábulas atribuidas a Esopo y recontada por Babrio, Fedro, Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.

Era una tarde muy soleada y calurosa. Una zorra, que había estado cazando todo el día, estaba muy sedienta.

 “Cómo me gustaría encontrar agua”, pensó la zorra.

En ese momento vio un racimo de uvas grandes y jugosas colgando muy alto de una parra. Las uvas parecían maduras y llenas de zumo. “¡Oh, oh!” dijo la zorra mientras la boca se le hacía agua. “¡El zumo dulce de uva saciará mi sed!”.

La zorra se puso de puntillas y se estiró todo lo alto que pudo, pero las uvas estaban fuera de su alcance. No queriendo abandonar, la zorra tomó impulso para alcanzar las uvas. Fue inútil, no pudo alcanzar las uvas. Seguir leyendo «La zorra y las uvas»

Superate

La pobreza no debe ser excusa ni pretexto para la falta de superación. Para salir adelante necesitas sabiduría y esta se obtiene inicialmente poniendo por obra los mandamientos de Dios (Biblia). Los insensatos, necios, ignorantes o como se les quiera llamar desprecian la sabiduría y la enseñanza (Proverbios 1:7).

Paciencia

Implica sufrir circunstancias adversas esperando, pero de una manera voluntaria, y no por mera necesidad. Hay muchas exhortaciones al cristiano para el ejercicio de esta virtud, a fin de que el creyente pueda soportar sin murmuraciones aquellas pruebas ordenadas por el Señor, así como las oposiciones, injusticias y provocaciones que puedan caer sobre él por causa del nombre de Cristo (5:3, 4; 8:25; 15:4; Gá. 5:22; Ef. 4:22; Col. 1:11; 3:12; Tit. 2:2; He. 6:12; 10:36; Stg. 1:3, 4; 5:7, 8, 10, 11; 2 P. 1:6, etc.).

Esta paciencia de los santos debe ser reflejo de la paciencia del mismo Dios, que es llamado «el Dios de la paciencia» (Ro. 15:5), quien ciertamente la ha mostrado hacia un mundo lleno de pecado, con vistas a la cruz de Cristo: «habiendo pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados» (Ro. 3:25). También en el mundo antiguo Dios reveló su paciencia dejando un largo espacio de tiempo para el arrepentimiento a los contemporáneos de Noé (1 P. 3:20), y se insiste en que «la paciencia de Dios es para salvación» (2 P. 3:15). Por cuanto el creyente tiene que manifestar el espíritu de Cristo, es llamado a ejercitar «la paciencia de Cristo» (cfr. 2 Ts. 3:5), y ello «hasta la venida del Señor» (Stg. 5:7).

Lo opuesto a la paciencia es la impaciencia, por la cual muchos toman decisiones equivocadas por no esperar el tiempo y las temporadas de Dios (Nota del editor).

 Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado.