La bendición profética.

BENDICION. Otorgamiento de beneficios espirituales, espirituales a través del evangelio, con el deseo de todo bien para las personas o cosas que son objeto de la misma. A veces se refiere a las palabras que se utilizan para pronunciarla.

BENDICION. Bien decir, hablar bien de una persona o cosa. El término hebreo es barak y se utiliza en dos sentidos. Por un lado, “el menor es bendecido por el mayor” (He. 7:7). Este acto en que la persona que bendice es superior a la bendecida, supone un beneficio para esta última que le vendrá más allá de las simples palabras o, por lo menos, un privilegio. Así, Dios bendijo a Abraham (Gn. 22:17). Por el otro, el menor puede “bien decir” del mayor, en cuyo caso este último lo que recibe es alabanza. Así, el siervo de Abraham bendijo a Dios (Gn. 24:27). Otro uso consiste en expresar con la palabra el deseo de que Dios beneficie, sea propicio o prospere a una persona. David “bendijo al pueblo en el nombre de Jehová” (1 Cr. 16:2). También se usa la palabra para expresar acción de gracias. Los beneficios de Dios concedidos al ser humano son una b. A los creyentes Dios les ha bendecido “con toda b. espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Ef. 1:3). Por lo cual éstos bendicen al “Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (1 P. 1:3).

¿Qué es una bendición profética?

La bendición profética es una declaración hablada que alguien con autoridad espiritual pronuncia sobre la vida de una persona. Las palabras de la bendición tienen el poder de controlar y dirigir la vida de la persona sobre la que se ha pronunciado la bendición.

Esta bendición se da a través de los pastores sobre el pueblo, mentor sobre discípulos, padres sobre hijos/nietos, está dará lugar a una realización espiritual mayor y dará lugar a la prosperidad emocional, relaciona, física y material.

Nota: La bendición profética difiere de la bendición sacerdotal.

Merry Christmas

¡Feliz Navidad! Para todos y que tengan un bendecido y exitoso año 2015.

merrychristmas

 

Cómo hacer el ayuno de Daniel

Para todos aquellos que deseen hacer el ayuno de Daniel durante los primeros día del mes de Enero próximo, como parte de presentar nuestras primicias al Señor y para buscar dirección espiritual para el resto del año les compartimos el presente artículo. Antes de empezar el ayuno busca en lo más profundo de ti la motivación para hacer este ayuno, no lo hagas simplemente como un rito o por cumplir con algo o con alguien, pues al final lo que harás será solamente una dieta, con beneficios claro, pero no obtendrás una relación personal y profunda con el Señor.

Existen dos menciones referentes al ayuno en el libro de Daniel, de las cuales se extrajo el concepto del «ayuno de Daniel».

En el capítulo 1 se describe como Daniel y tres de sus amigos deciden alimentarse solo con vegetales y beber exclusivamente agua. Al final del período de prueba de 10 días en la corte de Babilonia, Daniel y sus amigos tenían una apariencia más saludable que las otras personas que comían los alimentos fastuosos de la mesa real.

En el capítulo 10, Daniel hace ayuno de nuevo, absteniéndose de ingerir «alimentos placenteros,» carne y vino, en esta oportunidad el ayuno tiene una duración de 21 días.

El ayuno de Daniel promueve una dieta más saludable. Pero si tienes condiciones particulares de salud, consulta una opinión profesional médica antes de probar este ayuno de 10 o 21 días. Seguir leyendo «Cómo hacer el ayuno de Daniel»

La libertad y la riqueza

por Enrique Juárez

Son de conocimiento general los derechos inalienables de la humanidad: derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad. No podemos hablar de libertad cuando no hay libre acceso a la educación, a la salud, a la propiedad y a las actividades productivas.

Hay libertad Cuando el hombre puede hacer uso de su creatividad para crear riqueza de una forma ética, responsable y la comparte con los demás, ¿cómo? Creando fuentes de trabajo, pagando salarios justos, poniendo al alcance a precios accesibles los nuevos bienes y servicios producidos enriqueciendo así a los demás, aunque en última instancia en un mercado libre los precios dependerán de las leyes naturales del mercado. La riqueza no se distribuye, se crea por medio de las actividades productivas, porque los recursos tarde o temprano se acabarán y no habrá más que repartir. La verdadera riqueza, es la que crea nuevos bienes, productos y servicios, es la que enriquece a los demás y no les empobrece. Seguir leyendo «La libertad y la riqueza»