Amén o amen

Definiciones:

Amén: Palabra bíblica, (de origen hebreo) que indica confirmación y afirmación, así sea o así es. Ejemplo: “Bendito sea Jehová Dios de Israel, de eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a Jehová” (1 Crónicas 16:36 RVR1960).

Amen: Tercera persona plural (ellos/ellas/ ustedes) del presente subjuntivo. Ejemplo: “A los maridos presentes se les invita a que amen a sus mujeres”.

Predicación

PREDICACION[1]. (Del lat. prae, delante de; y dicere, hablar).

1. Segun Phillips Brooks (1835–1893) es la comunicación de la verdad bíblica por un hombre a otros hombres. Para Andrew Blackwood es la verdad divina, según está contenida en la Biblia, comunicada verbalmente a través de la personalidad, o sea, la verdad de Dios proclamada por una persona escogida o llamada por Dios para ese ministerio (cuando es llamado por Dios y ordenado a uno de los ministerios de Efesios 4:11), con el propósito de satisfacer las necesidades humanas y persuadir a otros a la fe en Cristo. Según Karl Barth (1886–1968), la p deviene palabra de Dios: «La palabra del hombre es palabra de Dios en cuanto le place a Dios utilizar aquella palabra humana para la comunicación de su verdad al individuo.» Seguir leyendo «Predicación»

Predicador

predicadorPREDICADOR[1]. (Del gr. keryx, heraldo, el que comunicaba al pueblo las noticias del reino). Orlando E. Costas (1942–1987) señala: «Entre las múltiples responsabilidades del pastor, la que tiene mayor prioridad es la predicación. El énfasis que se le dio a la predicación en la liturgia protestante a partir de la Reforma, hizo que ésta se convirtiera en la tarea más importante encomendada al pastor. De ahí que, en la mayoría de las iglesias protestantes, la eficiencia de un pastor se mide gen. por su éxito como p.» Según J.A. Broadus, los requisitos personales del p son: una vida de santidad, dotes naturales, amplios conocimientos generales y de la Palabra de Dios, y habilidad para preparar y presentar el sermón.

 [1] Deiros, P. A. (2006). En Diccionario Hispano-Americano de la misión. Bellingham, WA: Logos Research Systems.

 

Paciencia

Implica sufrir circunstancias adversas esperando, pero de una manera voluntaria, y no por mera necesidad. Hay muchas exhortaciones al cristiano para el ejercicio de esta virtud, a fin de que el creyente pueda soportar sin murmuraciones aquellas pruebas ordenadas por el Señor, así como las oposiciones, injusticias y provocaciones que puedan caer sobre él por causa del nombre de Cristo (5:3, 4; 8:25; 15:4; Gá. 5:22; Ef. 4:22; Col. 1:11; 3:12; Tit. 2:2; He. 6:12; 10:36; Stg. 1:3, 4; 5:7, 8, 10, 11; 2 P. 1:6, etc.).

Esta paciencia de los santos debe ser reflejo de la paciencia del mismo Dios, que es llamado «el Dios de la paciencia» (Ro. 15:5), quien ciertamente la ha mostrado hacia un mundo lleno de pecado, con vistas a la cruz de Cristo: «habiendo pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados» (Ro. 3:25). También en el mundo antiguo Dios reveló su paciencia dejando un largo espacio de tiempo para el arrepentimiento a los contemporáneos de Noé (1 P. 3:20), y se insiste en que «la paciencia de Dios es para salvación» (2 P. 3:15). Por cuanto el creyente tiene que manifestar el espíritu de Cristo, es llamado a ejercitar «la paciencia de Cristo» (cfr. 2 Ts. 3:5), y ello «hasta la venida del Señor» (Stg. 5:7).

Lo opuesto a la paciencia es la impaciencia, por la cual muchos toman decisiones equivocadas por no esperar el tiempo y las temporadas de Dios (Nota del editor).

 Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado.