Leyendo uno de los libros de John MaCarthur leí una exegesis que él hace sobre los siguientes pasajes: “El que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. 7Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, 8sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” (Tito 1:6-8). “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Timoteo 3:1-7). Seguir leyendo «Descalificado»
Autor: Enrique José Juárez Díaz
Jesed y Tzedaká
Jesed, también es conocida como Gedulah. Es la cuarta sefirá, se sitúa debajo de Chokmah. «Representa el deseo de compartir incondicionalmente, la voluntad de dar todo de sí mismo y la generosidad sin límites. La extrema compasión.» La palabra hebraica utilizada en el Antiguo Testamento es Hesed.
Historia del plomero que lo pago el municipio.
Escuché una historia impresionante de lo que es hacer Jesed sin ninguna intención y 100% Leshem Shamaim.
Pasó una historia en Israel, que una mujer tuvo la necesidad de marcarle al plomero de urgencia, ya que una de sus tuberías se había roto y su casa se estaba inundando. Le marcó a un plomero y llegó lo más rápido que pudo. Seguir leyendo «Jesed y Tzedaká»
Paciencia y perseverancia
Se necesita entusiasmo para emprender o iniciar algo, pero se necesita paciencia y perseverancia para llegar al final. “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62; RVR 1960).
Liberación de demonios
por Enrique Juárez
El domingo recién pasado he iniciado una breve serie de sermones sobre liberación de demonios. Hice una breve exposición sobre manifestaciones y actividades de demonios en diferentes épocas, las cuales encontramos en La Biblia. Es importante conocer al respecto pues el pueblo de Dios desconoce sobre este aspecto o está mal informado. Hay que aprender a discernir (hacer diferencia) sobre las obras de la carne y las diferentes manifestaciones espirituales: el espíritu del hombre, los espíritus inmundos y la del Espíritu Santo.
No hay que subestimar las maquinaciones del diablo y su poder pero tampoco hay que sobredimensionarlo, en todo momento siempre debemos reconocer la grandeza de Dios, el poder que tenemos en el nombre de Jesús y la cobertura de su preciosa sangre. La liberación es para el pueblo de Dios, para que pueda disfrutar a plenitud de las promesas de Dios.
No todo es demoníaco, por ejemplo: hay enfermedades por causas naturales como vejez, descuidos, cambios climatológicos, etc. pero también hay enfermedades provocadas por fuerzas demoniacas. Las naturales serán tratadas por medios naturales y por los especialistas en el ramo como los médicos (1), pero las de tipo espiritual deben ser tratadas con el poder y la dirección del Espíritu Santo, por creyentes debidamente capacitados e instruidos al respecto, sin caer en excesos aunque si pueden haber manifestaciones y evidencias físicas.
Nota del autor: (1) Aunque Dios continúa sanando y haciendo milagros en el nombre de Jesús, donde el hombre se siente imposibilitado, El Señor todo lo hace posible.
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